lunes, 17 de agosto de 2026
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SOD y NAD+: las dos moléculas que la ciencia del envejecimiento pone en el centro del debate

Más allá del colágeno y las arrugas, la medicina preventiva apunta hoy a la salud celular como clave para envejecer mejor.

Redacción Negocios Noticias|Salud y Bienestar|

Durante mucho tiempo, hablar de envejecimiento significaba hablar de arrugas, colágeno y cremas. Pero la ciencia avanza hacia un territorio más profundo: el interior de nuestras células. Y en ese campo, dos moléculas están acaparando la atención de médicos, dermatólogos y especialistas en bienestar a nivel mundial, incluido Chile: la superóxido dismutasa (SOD) y el NAD+, conocido como nicotinamida adenina dinucleótido.

Aunque sus nombres parecen salidos de un manual universitario, ambas cumplen funciones que afectan directamente la forma en que el cuerpo envejece, y su déficit tiene consecuencias concretas en la vida cotidiana: desde mayor fatiga hasta piel deteriorada y menor capacidad de recuperación física.

¿Qué hace la SOD y por qué importa en la vida diaria?

La SOD es una enzima antioxidante que el propio organismo fabrica de manera natural. Su tarea principal es neutralizar los llamados radicales libres, moléculas inestables que dañan las células y que se generan por factores tan cotidianos como la exposición al sol, la contaminación del aire, el estrés crónico o simplemente el acto de respirar. En ciudades como Santiago, donde la contaminación atmosférica es un problema habitual, esta defensa celular resulta especialmente relevante.

En la piel, la SOD actúa como una barrera interna frente al deterioro. Cuando los radicales libres superan las defensas del organismo, aceleran la degradación del colágeno y la elastina, lo que se traduce en pérdida de firmeza, manchas y signos prematuros de envejecimiento. El problema es que la producción natural de esta enzima disminuye con la edad, justo cuando más se necesita.

El rol del NAD+ en la energía y la reparación celular

El NAD+ es una coenzima presente en todas las células del cuerpo y resulta fundamental para dos procesos clave: la producción de energía y la reparación del ADN. En términos simples, sin NAD+ las células no pueden funcionar correctamente ni recuperarse del daño diario. Al igual que la SOD, sus niveles caen de forma significativa con el paso de los años, lo que algunos investigadores asocian con el aumento del cansancio, la inflamación y el deterioro cognitivo propio del envejecimiento.

La combinación de ambas moléculas es lo que está generando interés en la comunidad científica y en la industria del bienestar. Mientras la SOD combate el daño oxidativo desde afuera hacia adentro, el NAD+ trabaja en la reparación y energía desde el núcleo celular. Entre los beneficios que se estudian para esta dupla se destacan:

  • Mayor protección frente al estrés oxidativo ambiental
  • Mejora en la calidad y firmeza de la piel
  • Apoyo a los mecanismos naturales de reparación celular
  • Potencial impacto positivo en niveles de energía y recuperación física

En Chile, donde el ritmo de vida urbano, la exposición solar de alta intensidad en varias regiones y el estrés cotidiano aceleran el deterioro celular, este tipo de avances cobra especial relevancia. La tendencia apunta a suplementos, tratamientos médicos y cosméticos que integren estas moléculas, aunque los especialistas advierten que cualquier incorporación debe hacerse con orientación profesional y respaldo científico sólido.

La ciencia del envejecimiento ya no se mide solo en el espejo, sino en el interior de cada célula.

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