viernes, 11 de septiembre de 2026
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Suicidio infantil en Chile: los casos casi se duplicaron en seis años y el sistema no da abasto

Entre 2020 y 2025, las muertes por suicidio en menores de 15 años subieron 70% en Chile. Una crisis silenciosa que exige respuesta urgente.

Redacción Negocios Noticias|Salud|

Hablar de suicidio incomoda. Hablar de suicidio infantil, todavía más. Sin embargo, el silencio tiene un costo que Chile ya está pagando: en los últimos seis años, las muertes por esta causa en niños y niñas de 15 años o menos han crecido de forma sostenida y sin pausas.

Según datos analizados por la organización Treinta y dos, especializada en salud mental, la tasa ajustada por edad pasó de 0,37 a 0,63 fallecimientos por cada cien mil habitantes entre 2020 y 2025, lo que representa un aumento del 70%. En términos concretos, los casos anuales subieron de 15 a 28 menores. Seis años consecutivos apuntando en la misma dirección.

Los números pueden parecer acotados en términos absolutos, pero el contexto los hace especialmente graves: se trata de una franja etaria muy pequeña, donde cada muerte es, por definición, evitable y donde las señales de alerta suelen aparecer con tiempo suficiente para intervenir.

El año de menor incidencia fue, paradójicamente, 2020, el más duro del confinamiento. La hipótesis que manejan los especialistas es que el encierro postergó el problema, pero no lo resolvió. La desescolarización, el aislamiento prolongado y la saturación del sistema sanitario —volcado a la emergencia del COVID-19— dejaron una demanda de atención en salud mental infantil que nunca fue absorbida. Cuando los colegios reabrieron sus puertas, recibieron a niños con mayor deterioro emocional, pero sin los recursos profesionales necesarios para acompañarlos.

El diagnóstico del sector es claro en cuanto a los nudos críticos:

  • Escasez de especialistas en psiquiatría y psicología infanto-juvenil, con listas de espera que pueden extenderse por meses.
  • Colegios sin herramientas suficientes para detectar señales de riesgo y contener a estudiantes vulnerables.
  • Acceso desigual a tratamiento según nivel socioeconómico y región del país.

En ese contexto, la incorporación de la hospitalización psiquiátrica infantil a las Garantías Explícitas en Salud (GES) es valorada como un avance concreto. Sin embargo, los expertos advierten que esta medida opera cuando la crisis ya escaló a su punto más crítico, y que el desafío mayor sigue siendo la detección temprana y la atención ambulatoria oportuna, antes de llegar a una urgencia.

Para las familias chilenas, el mensaje es directo: preguntar, escuchar y no minimizar señales de malestar en niños y adolescentes no solo es válido, sino necesario. El suicidio infantil no es un tema del que deba protegerse a los adultos. Es, precisamente, un tema del que los adultos deben hacerse cargo.

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